Te lo voy a decir sin tapujos: vives en un régimen o sistema que se llama estado de vigilancia masiva. Nadie te lo dice. No lo escuchas en los medios. No se discute ni se argumenta sobre ello en ningún ámbito de lo que comúnmente se llama sociedad. Y si alguien te llega a espetar algo al respecto suele ser: "es por tu seguridad".
Te vigilamos por tu seguridad.
Esta frase denota innumerables detalles que te explican el mundo en el que vives:
El sistema no te considera responsable de tu propia seguridad.
El sistema debe asegurarse que cumples y para ello mereces ser vigilado.
Tu seguridad es un fin loable y te lo recalcan para que veas que el sistema es "bueno".
Aunque hay solución alternativa a la vigilancia, constituye el recurso fácil del sistema y alimenta con datos al estado de vigilancia masiva.
El sistema sólo sobrevive por el flujo de riqueza de los componentes al sistema - en forma de datos y otros activos - bajo coacción.
El sistema no puede dejar de estar ampliando constantemente la vigilancia a los individuos que lo forman porque teme dejar de ser un sistema.
Dentro del sistema hay elementos que lucharán para que el sistema sobreviva.
Los anteriores y el propio sistema se opondrán a todo aquel que ose poner en entredicho su hegemonía.
Tu deber es protegerte a ti y a los tuyos con herramientas que les hagan costoso llegar hasta vosotros por encima de los beneficios que supongan confiscar vuestras propiedades y riquezas.
Si no despiertas ahora, lo harás a base de palos, lloros e incredulidad.
El sistema tiene múltiples ramificaciones - bancos centrales, sistema financiero, aseguradoras, salud, farmacéuticas, defensa, agricultura, construcción, etc. Ten presente que el fin último de las formas de organización de las sociedades ha sido siempre controlar a los individuos que las forman, pero no tampoco te olvides que dichas sociedades están formadas por personas con capacidad intelectual, análisis crítico y libre albedrío, capaces de todo por la supervivencia de ellos mismos y de sus familias.
Estamos aquí. Y estamos entre vosotros.